Punto de colchonero: se pasa la aguja por la herida, de un extremo al otro a unos 0,5 cm del borde. A ot ros 0,5 cm del p unto de salida, se vuelve a i ntroducir la a guja para pasar de nuevo a t ravés de toda la h erida hasta el pu nto origen, pero de forma má s profunda (Fig. 12). Se mantiene la misma dirección en los cuatro puntos.
Figura 12. Punto de colchonero.
Punto en U o colchonero horizontal: cada uno de los puntos pasa de uno a otro borde de la herida realizando un trayecto intratisular en U (Fig. 13). Los dos extremos del hilo quedan en el mismo lado de la herida, donde se anudan. Se pu eden proteger con parches de Dacron (tejido sintético de poliéster) para que n o desgarre el tejido en heridas friables, vasculares o cardiacas.
Figura 13. Punto de colchonero horizontal o en U, reforzado con dos parches de Dacron.
Punto de Algöwer o punto Suizo (Fig. 14), que tiene la ventaja que la entrada y salida del hilo los hace por un sólo lado de la herida.
Figura 14. Punto de Algöwer.
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7. LA LAZADA
La lazada y los nudos quirúrgicos pueden hacerse con una mano, con las dos manos, o con instrumentos. Hay diferentes técnicas para hacer los nudos y todas ellas pueden ser útiles en determinadas circunstancias5. Tres pilares básicos para realizar bien los nudos quirúrgicos:
• Ejercitarse durante mucho tiempo con alguna de las técnicas descritas
• Realizar siempre nudos planos
• Evitar cruzar las manos.
Un nudo que falla puede provocar una catástrofe. Antes de ec har la culpa al hilo, debes cerciorarte de haber escogido el hilo adecuado y haber hecho bien el nudo plano.
La lazada se hace cruzando los dos extremos del hilo y pasando uno de sus extremos por dentro (Fig. 15).
Figura 15. Hilo, lazo y lazada.
El lazo lo cerramos tirando de los dos extremos del hilo. Dependiendo d e la dirección en la que estiremos, podemos hacer una “media vuelta” o una lazada plana (Fig. 16).
Figura 16. Diferencia entre “media vuelta” y lazada plana.
Este hecho tiene mucha importancia para la e stabilidad del nudo. El hilo soporta mucho mejor la tensión si se h ace en modo de lazada plana. Por el c ontrario, si se estiran los extremos en direcciones opuestas (media vuelta), se puede aflojar el nudo o romper el hilo por el punto de torcedura (Fig. 17).
Figura 17. Cuando el nudo no es plano, el hilo es más frágil en la zona de torcedura.
Cuando los hilos se cru zan de for ma “plana” (Fig. 18) no se crea n ingún punto de rotura prematura. Es muy importante hacer el cruce adecuado de los extremos del hilo antes de apretar cada lazada.
Figura 18. Lazada plana.
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8. EL NUDO
Un nudo se compone por lo menos d e dos lazadas. Pero según sean las ca racterísticas del hilo se precisará a menudo un número superior de lazadas (Fig. 19 ). Cuanto más fino sea el hilo mayor ha de ser el número de nudos.
Figura 19. Varios nudos planos.
La realización de los nudos con una mano exige una habilidad especial con los dedos, que cada cual ha de i r adquiri endo con el ejercicio de a cuerdo con la técnica que haya elegido. Pero el cambio de direcci ón al hacer las lazadas, es un elemento común y necesario en todas las técnicas.
Vamos a exponer una de l os procedimientos más habitua les para hacer los nudos quirúrgicos: después de pasar el hilo con la aguja entre los bord es d e la h erida, se c oge e l porta, con la mano izquierda. E l extremo distal del hil o se agarra con los dedos pulgar e índice de la mano derecha (Fig. 20).
Figura 20. Aguja y porta-aguja en la mano izquierda.
Las manos se co locan una a cada lado de la herida, la der echa más alejada de n uestro cuerpo. Co n un giro de la muñeca derecha , la ponemos ent re los dos extremos del hilo (Fig. 21).
Figura 21. Mano derecha entre los dos extremos del hilo. Conviene dejar el extremo distal del hilo largo, para facilitar pasarlo entre los dedos.
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Después se m ueve la m ano i zquierda dirigiéndola h acia el otro l ado d e l a herida (en dirección co ntraria de nuestro cuer po), env olviendo l os d edos (a nular y me dio) d e la mano derecha con el hilo (Fig. 22).
Figura 22. Movimiento de la mano izquierda hacia el lado opuesto del cirujano, para hacer un lazo sobre los dedos de la mano derecha.
Se coge el extremo distal del hilo con los dedos anular y medio de la mano derecha para iniciar la lazada (Fig. 23).
Figura 23. Se agarra el extremo distal del hilo con los dedos anular y medio.
A continuación se lleva ca da m ano en s entido c ontrario para tensar la lazad a. Los dos extremos del hilo han quedado cruzados y por lo tanto no hay torceduras, es una lazada plana (Fig. 24).
Figura 24. Las manos han cambiado de posición y la lazada se tensa sin riesgo de rotura.
Las manos han quedado en posición inversa a la inicial, y p uede empezarse la seg unda lazada: Se vuelve a coger de nuevo el extremo libre del hilo entre el índice y pulgar de
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la mano derecha. Se gira la muñeca para interponer la mano derecha entre los dos extremos del hilo. Se pasa l a mano i zquierda hacia el lado cont rario (hacia nue stro cuerpo) para po ner e l h ilo sobre la mano derecha y volver a pasar el ex tremo del hi lo con los dedos anular y medio de l a misma mano.
Esta ejecu ción alternante de la lazada oblig a a efectuar un m ovimiento de ida y vuelta con las manos, perpendicularmente a la lín ea de sutura (Fig . 25).
Figura 25. Movimiento de las manos para cruzar los nudos.
Cuando podemos utilizar las dos manos, como en las ligaduras (no hay aguja en ninguno de los extremos del hilo), los nudos se ha cen igual, con movi mientos de ida y vuelta con ambas manos.
El nudo también se puede hacer con instrumentos (baja-nudos, porta-agujas). Para hacer un nudo con el porta, pasamos el punto dejando un cabo distal corto. Soltamos la aguja y cogemos el extremo del hilo con la aguja, con la ma no izquierda. Colocamos el porta encima del hilo (extremo con aguja) y rodeamos el porta con el hilo (Fig. 26).
Figura 26. Se coloca el porta por encima del extremo del hilo con la aguja, para hacer el lazo.
Se agarra el cabo distal del hilo con la punta del porta y pa samos el extremo del hilo a través del lazo para hacer l a primera lazada . Se aprieta la lazada cruzando las manos. A continuación se re pite otra l azada con el porta sobre el mismo extremo pero se aprieta sin cruzar las manos y así sucesivamente (Fig. 27).
Figura 27. Segunda lazada sobre extremo del hilo unido a la aguja.
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