2.
La palabra constituye la unidad principal (básica) de la lengua. Sin embargo, aunque sea paradójico, no existe una definición científica de la palabra que sea aceptable para los investigadores de diferentes escuelas y tendencias. Debido a la esencia dialéctica y contradictoria de la palabra y a su propia naturaleza se hace difícil dar una definición de ésta. Las categorías, las formas, las relaciones, es decir, los elementos lingüísticos propiamente dichos, y los valores extralingüísticos, sociales, en los cuales se reflejan los hechos de la existencia social, de la cultura material y espiritual, se funden en la palabra para formar un todo. En la palabra se refleja todo lo concebido en el mundo de la naturaleza y en la sociedad.
En la lingüística moderna se destacan varias tendencias en la descripción de la esencia de la palabra y su definición. Una de ellas está ligada a la definición de la palabra desde el punto de vista de una disciplina concreta, por ejemplo, la lexicología, la gramática, la fonética, etc., o desde el punto de vista pragmático, el cual permite dar una definición objetiva de la palabra.
Al definir la palabra en la teoría de la traducción, la cual está ligada al análisis comparativo linguoestilístico y funcional comparativo de dos lenguas como mínimo, es conveniente abstraerse de las características formales gramaticales (del tipo, por ejemplo, del género dé los sustantivos inanimados), los cuales tienen un valor intralingüístico y no pueden ser traducidos. Estas características deben ser «sacrificadas» a favor del contenido y de la información contenida en las palabras. Es necesario advertir que por información, en el amplio sentido de la palabra, se entiende cualquier conocimiento, cualquier enunciado que comunique algo. En el sentido estricto de la palabra, por información entendemos cualquier contenido fijado en la palabra constante o dotado ocasionalmente.
En la conocida fórmula «la lengua constituye el medio (el instrumento) de la comunicación humana», se encierran, como mínimo, tres particularidades de la lengua: en primer lugar, la lengua es un medio de transmisión de la información; en segundo lugar, la lengua es un medio de conservación de la información y, en tercer lugar, es un medio para concebir la realidad. De estas particularidades generalmente se derivan; las cuatro funciones fundamentales de la lengua humana: la comunicativa, la memorativa, la mental y la artística.
La función comunicativa consiste en la transmisión de los pensamientos humanos en forma escrita u oral.
La función memorativa está ligada a la conservación de la variada información de que dispone la humanidad en las formas gramaticales, palabras y textos. En esta función la lengua actúa en calidad de memoria colectiva de una determinada comunidad (socio) lingüística.
La función mental (a veces se llama también la heurística) consiste en que la lengua participa en la transformación y formación de las ideas del hombre.
Un lugar especial ocupa la función artística, la cual está estrechamente ligada a las funciones comunicativa y mental. Esta función responde a las necesidades del hombre de expresar figuradamente la realidad en los diferentes géneros del arte verbal.
Estas cuatro funciones de la lengua — el más universal de los medios de comunicación, están ligadas a la palabra de la forma más estrecha y son realizadas en la lengua, ante todo, por medio de palabras. La palabra guarda la información, participa en su transmisión, transformación y en la generación de la nueva información incluyendo la artística (estética), sobre el mundo que nos rodea.
Todo lo anteriormente planteado nos permite dar una definición de la palabra desde el punto de vista de la teoría de la traducción: la palabra es la unidad principal de la lengua que sirve para la formación de las ideas y la transmisión de los mensajes en la estructura de la oración y contiene un conjunto de información fijado tradicionalmente.
Si tenemos en cuenta que en la lingüística moderna se acepta que la lengua constituye el sistema comunicativo natural de la sociedad y que el habla constituye la realización de la lengua, es decir, el proceso de comunicación, debemos señalar que la palabra en el habla concretiza la amplia información que se contiene en la misma y reduce su volumen hasta el mínimo comunicativo. Generalmente este mínimo constituye un significado léxico y, correspondientemente, un significado gramatical para cada categoría gramatical presente en una palabra determinada (por ejemplo, al realizarse la forma personal del verbo se señala una persona, un tiempo, un modo, una voz, etc.).
En el habla individual la palabra puede variar el significado que ella tiene fijado en la lengua y transmitir una información diferente, ocasional, generada por las personas con fines comunicativos. Sin embargo, cualquier sentido comunicativo individual que se le da a la palabra, metafóricamente o por cualquier otro medio, está ligado a un significado léxico constante de la misma.
Las posibilidades combinatorias de la palabra también le permiten variar la información que ella contiene. De esta forma, la palabra es capaz de transmitir en el habla una información más variada en comparación con los más completos y perfectos diccionarios. La palabra en el habla no sólo hace realidad sus significados léxicos fijos conocidos por el hablante de la lengua, sino que también materializa aquel sentido ocasional, al cual el individuo vincula la palabra en el proceso del pensamiento.
En el habla también aparecen palabras completamente nuevas, las cuales con el decursar el tiempo pueden pasar a formar parte del sistema de la lengua (los neologismos) o bien quedan como patrimonio del habla individual (los ocasionalismos).
Por supuesto, las palabras ocasionales constituyen una excepción de la regla y no concuerdan con la definición de palabra que hemos propuesto, ya que los ocasionalismos no transmiten la información fijada tradicionalmente, sino que transmiten la información fijada individualmente. Tales ocasionalismos corresponden a todas las características de la palabra excepto una: los ocasionalismos no son usuales, no son de uso general.
El proceso de traducción se define con la transmisión con medios de otra lengua de la información que contienen los textos, y la información transmitida en el habla constituye el fundamento invariable que debe quedar invariado y en la traducción. Por eso, en la teoría de traducción toma una especial importancia la definición desde un punto de vista comparativo del volumen de información que contienen las unidades — palabras informativas de base. Este análisis se debe realizar no tanto en el plano unilingüístico, sino en el plano comparativo, cuando se compara la información que se contiene en las unidades que se corresponden entre sí en la LO y en la lengua a que se traduce — LM.
Además, el análisis de la información en las palabras comparadas se debe realizar en el nivel de la lengua, sin dejar de determinar y comparar los tipos de información fijados en las palabras y las regularidades de su realización, y en el nivel del habla, ya que la palabra, como dijimos anteriormente, en el momento de su uso puede variar su matiz estilístico o adquirir nuevos matices estilísticos y de sentido diferente del aceptado generalmente.
La información que transmiten las palabras no es homogénea. Esta puede ser semántica y expresivo-emocional. Estos dos tipos de información se diferencian sustancialmente uno de otro, pero al mismo tiempo tienen una característica común: ambos componentes semánticos de la palabra expresan un contenido extralingüístico referente a los fenómenos de la realidad.
Cualquier unidad léxica, cualquier elemento lingüístico contiene obligatoriamente en su forma una información determinada de carácter puramente lingüístico. Por eso, teniendo en cuenta la correlación obligatoria de cualquier palabra, tanto con los hechos de la realidad objetivo-material o espiritual — como con el sistema de la lengua, es conveniente destacar en la estructura informativa de la palabra, ante todo, dos tipos principales de información: la extralingüística (significativa) y la lingüística (auxiliar).
En la información del primer tipo se reflejan los conceptos e ideas sobre los fenómenos, hechos, sobre cualquier objeto de la realidad, sobre las características, acciones, estados, particularidades, cualidades, etc., los cuales están presentes en las diferentes formas materiales y espirituales de la naturaleza y la sociedad.
La información del segundo tipo posee un contenido intralingüístico; en ella están reflejados los objetos del sistema lingüístico, las relaciones entre éstos y las regularidades de formación de la cadena hablada. En otras palabras, por información auxiliar, ante todo, debemos definir el contenido lingüístico que se pone al descubierto en así llamadas categorías gramaticales «vacías» (el género de los sustantivos inanimados y de los verbos, el género y el caso de los adjetivos, algunas categorías de pronombres, etc.).
Los dos tipos de contenido semántico de la palabra señalados con anterioridad se subdividen en géneros. Son seis los géneros de información extralingüística (significativa):
1. Información de sentido (semántica, denotativa), en la cual se reflejan los conceptos e ideas de todo lo existente, tanto real como abstracto. En otras palabras, es la parte de la estructura semántica de la palabra ligada a los objetos de designación (a los denotatos), del carácter más variado.
La información semántica — esto es lo que está reflejado en el núcleo del significado léxico de la palabra. Esta información ocupa un lugar prominente en la estructura informativa de la palabra; sin ella la palabra no puede existir. Todos los subsiguientes géneros de información significativa son acompañantes, complementarios, a pesar de que son elementos que también poseen suma importancia y que son muy necesarios para el contenido de la palabra.
2. Información expresivo-emocional (estilística, connotativa), la cual expresa los sentidos y emociones humanos. El contenido de la información semántica de por sí sólo puede ejercer una influencia emocional sobre el receptor, a pesar de que esto no quiere decir que en este contenido esté presente una información expresivo-emocional. Es como si la información calificase el objeto sobre el cual pensamos, reflejado en el contenido denotativo de la palabra y generalmente le acompaña, coexiste con él. En cada serie sinonímica sólo una o dos palabras son emocionalmente neutrales, «sin contenido emocional», las demás transmiten una información semántica y expresivo-emocional. La función de ésta última consiste no sólo en expresar las emociones del que habla o escribe, sino también en ejercer una influencia emocional sobre el receptor.
3. Información socio-local, la cual destaca la esfera social en que funciona la palabra, que no sólo expresa un contenido semántico y emocional, sino que también informa sobre su pertinencia social y su propagación local. El hablante diferencia en su lengua materna el léxico neutral del vulgar, los profesionalismos del léxico poético, la jerga del término, el dialectismo de una expresión oficinesca. Para el traductor tiene gran importancia el conocimiento de estas características de las palabras del original para una correcta comprensión y percepción de los textos artísticos y una exacta selección de las correspondencias léxicas en el proceso de traducción.
4. Información cronológica (temporal, diacrónica). El léxico de cualquier lengua está indisolublemente relacionado con el desarrollo de la sociedad y su historia. En la lengua siempre existen palabras o significados de palabras, los cuales forman parte o sólo acaban de formar parte del sistema léxico (los neologismos) y palabras (o sus significados) que se percepcionan como caducas (los arcaísmos).
5. Información de fondo. La correcta comprensión del texto a veces depende del conocimiento de la cultura e historia del pueblo, en cuya lengua se creó el texto. El régimen sociocultural de una nación determinada posee sus particularidades que lo diferencian de otras naciones. Estas particularidades se reflejan en el léxico y constituyen la información de fondo de éste, la cual transmite la información sobre las formas, géneros y revelaciones nacionales de la cultura espiritual y material.
6. Información diferencial. En dependencia del sentido de la información, ésta señala la persona del sujeto o del objeto de la acción, el número de cosas que son objeto de pensamiento, el tiempo de la acción, los matices modales, etc. Este tipo tan especial de información está estrechamente ligado a las categorías gramaticales de la lengua. El volumen de información diferencial que es necesario en el momento de la comunicación se realiza en el habla.
Todo lo anteriormente dicho se refiere al plano estático de la lengua, a su sistema léxico, en el cual cada palabra tiene determinados significado y sentidos conocidos por el colectivo lingüístico. Esta información a veces se llama libre, lingüística. Antes de que la palabra sea utilizada en el habla, ella está muy «saturada» de tal información: de significados esenciales y secundarios, nominales, metafóricos condicionados constructivamente y de otros tipos del significado léxico y también del contenido de las categorías gramaticales.
En el habla la información de la palabra llega a ser una información dependiente, la palabra realiza sólo uno de sus significados y formas gramaticales concretos, y depende del contexto. Sin embargo, las palabras en el habla, sobre todo en el habla artística, no sólo realiza los significados usuales, sino que también adquiere nuevos matices semánticos y expresivos. Con relación a esto surge la necesidad de hacer otra división de la información léxica basada en la correspondencia con los fenómenos de la lengua y del habla.
Si tomamos en cuenta que la lengua es el medio de comunicación de un colectivo humano concreto, el cual constituye un sistema, y que el habla es la realización de este sistema, es decir, su funcionamiento, el proceso y resultado de la transmisión de un contenido, entonces nos damos cuenta de que la información transmitida por la palabra puede ser constante, lingüística, y se correlaciona con la palabra en la lengua, la cual tiene fijada en la conciencia social un contenido determinado y variada, u ocasional, contextual, discursiva, correlacionada con la palabra en el habla. Esa información surge sólo cuando hablamos o escribimos, y depende del contexto específico del acto del habla y se determina por la intensión del que habla o escribe.
Hasta aquí sólo hemos examinado los tipos y géneros de información verbal constante, los cuales se pueden predecir con antelación, antes de que la palabra funcione en el habla. La comunicación humana sería imposible sin esta información estable socialmente fijada, aunque tampoco podría existir sin el surgimiento de nuevos tipos de información en el habla, los cuales reflejen las particularidades del pensamiento individual, la peculiaridad de la percepción subjetivo de la realidad, el potencial linguocreador de un hablante determinado de la lengua materna, y otras características del lenguaje del autor, en el sentido más amplio de la palabra.
El estudio de la esencia, el carácter, los tipos y variedades de información lingüística tiene una importancia extrema en la teoría de la traducción. Este estudio se practica solamente con la utilización de textos concretos. Por eso, siempre que se hable de la información ocasional de la palabra, esto quiere decir que la misma se examina en calidad de unidad del habla en un texto concreto o extraído de éste con fines investigativos.
La esfera de la información ocasional (discursiva, contextual) complementa la información extralingüística con otros tres géneros:
Información asociativo-figurativa. Es típica, ante todo, del habla artística. En el nivel léxico la información asociativo-figurativa es el contenido del uso figurado de la palabra y de cualquier tropo del autor. Al actuar como medio efectivo de intensificación de los matices calificativos y de la expresividad emocional del lenguaje del autor y de los personajes, como medio de individualización de su lenguaje y concretización de los fenómenos descritos, hechos, personas, en fin, como medio para conocer más profundamente la realidad, los tropos toman una importancia especial en el lenguaje artístico.
Información expresivo-emocional creadora de palabras. Este género de contenido verbal está presente en los más diferentes neologismos individuales del autor, los cuales generalmente son llamados palabras o significados ocasionales (ocasionalismos). Si en el lenguaje de la literatura científica la creación de palabras es necesaria para la denominación de nuevos conceptos científicos, en el lenguaje periodístico, en la literatura artística y en el habla cotidiana la creación de palabras cumple una función estilística La información semántica en una palabra o significado ocasional está tan orgánicamente unida a las emociones v expresiones, que la diferenciación del contenido informativo de los ocasionalismos no constituye una operación tan necesaria.